En julio de 2013, Australia introduce una controvertida política de inmigración. Para hacer frente a la afluencia de solicitantes de asilo que llegan por mar, crea remotos centros de detención en los estados vecinos de Oceanía. La administración judicial de Australia secuestra así a cientos de personas, lejos de su territorio y fuera de cualquier marco legal, en condiciones deplorables.

 

En febrero de 2014, la violencia estalló en el centro de detención de la Isla de Manus, en Papúa Nueva Guinea. Cuando protestaban por sus derechos, los detenidos fueron atacados con palos, machetes y armas de fuego por la policía local, por sus propios guardianes y por los habitantes de la isla. Reza Barati, un solicitante de asilo, de 23 años, fue asesinado.

 

Las voces de este documental son las de Behrouz y Omar, actualmente detenidos en la Isla de Manus.

Dirección y Producción: Lukas Schrank
Ilustraciones de los personajes: Luke Bicevskis
Productores ejecutivos: Carly Bojadziski, Gilbert Caluya, Neil Holden, Peter Murphy, Kevin Roberts & Lucy Best
Animación de personajes 2D: Lukas Schrank & Marisa Rossi
Matte painter: Himashis Karmakar
Animación de personajes en 3D: Elmer Frihdson Ona & Melvin Riego
Modelado de rostros en 3D: Edgar Marocsek
Diseño de Producción: Lukas Schrank
Música compuesta por Ian King
Diseño de sonido y mezclas: Nick Ryder / Bamboo Audio
Colorista: Daniel Stonehouse / Crayon
Consultor creativo: Peter Savieri
Montaje: Chris Ward
Fixer: Hossein Babaahmadi
Copywriter: Emma Koster
Publicistas: Soraya Dean & Miguel Oyarbide
Música: “Gnossienne 1”, Erik Satie
Adaptación: Escarlata Sánchez, Eva Ortiz Matute

Entrevista

Lukas Schrank | 99.media

Lukas Schrank
Director

“A mi me era imposible ir
a la isla de Manus,
pero había que contar la historia.”
  • ¿Cómo comenzó este proyecto?


Me mudé a Australia desde Londres en 2014. En aquella época el problema de las detenciones extraterritoriales y la inmigración estaba en las noticias casi a diario, y se habían visto implicadas las elecciones federales.

 

Como extranjero, nunca había oído hablar de aquel tema, y me resultó extraño que hubiera una voz fuera de ese debate: la de la gente a la que más afectaba.

 

Comencé a investigar y descubrí que solo existía una entrevista a personas detenidas en la isla de Manus, y que para nada había llegado a los principales medios de comunicación. Así que comencé a pensar en cómo podía utilizar mis propias habilidades para dar voz a estas personas.

  • ¿Cómo fue el proceso de producción?
    ¿Cuáles fueron los desafíos que hubo que superar?


El principal desafío fue ponerse en contacto con los detenidos. Se necesitaron unos seis meses para organizar las entrevistas. Una vez que tuve las tres horas de grabaciones, el siguiente gran desafío fue editarlas para que parecieran una historia de 15 minutos, sin simplificar demasiado las situaciones tan complicadas en que se encontraban los dos hombres.

  • ¿Cómo describiría su estilo, tanto narrativo como gráfico?


El estilo estuvo definido en gran parte por las restricciones. La película tenía que ser relativamente rápida y barata de producir, en un medio que requiere mucho tiempo y que resulta extremadamente caro.

 

A parte de eso, se trataba de capturar la atmósfera del lugar, o la que yo imaginaba que tendría, dado que nunca he viajado allí. Me basé principalmente en una pequeña cantidad de fotografías y vídeos a la hora de reconstruir el centro de detención con un estilo que quería que resultase cinematográfico y atmosférico.

  • ¿Cómo puede la animación ser una herramienta para la narración documental?


La animación ha formado parte de los documentales desde El hundimiento del Lusitania (1918), que muestra el hundimiento de un barco de pasajeros durante la Primera Guerra Mundial. No existían grabaciones del evento real, así que la animación fue una forma de dar vida al relato.

 

A pesar de que aquello sucedió hace más de 100 años, el papel de la animación en los documentales no ha cambiado. Puede utilizarse como herramienta para relatar partes de los sucesos que no pueden mostrarse de otra manera, o como forma de narrar una historia a una nueva audiencia. A mi me era imposible ir a la isla de Manus, pero había que contar la historia.

  • ¿Cuál era su punto de vista?
    ¿Qué mensaje quería transmitir con esta historia?
 

Quería transmitir el impacto humano de esta situación tan politizada. Creo que la gente se vuelve insensible a las noticias con mucha facilidad, así que me resultó fácil crear algo que sobrepasara las expectativas de la gente y contara una historia conocida de una forma distinta.


Cuando se vuelve a contextualizar una historia, en esencia se están eliminando las ideas preconcebidas y los prejuicios de la audiencia. Esperaba que al involucrar al público de manera visual pudiera contar una historia que eludiese sus suposiciones y que mantuviese un nivel de humanidad que a menudo se pierde cuando se informa sobre el tema.

  • ¿Qué diría sobre el impacto de la cinta, tanto político como social?
 

Es difícil de cuantificar; aproximadamente un año después de terminar la película comenzó la crisis migratoria en Europa, y la película, por desgracia, cobró relevancia mundial de repente. Era consciente de que no quería simplemente informar a quienes ya estaban informados, así que siempre me alegró que alguien me contactara para decirme que no tenían ni idea de que se estaba dando una crisis de detenciones extraterritoriales, y que el documental les había abierto los ojos.


Fui un poco escéptico sobre cuánto bien se podía hacer con la idea de «concienciar». Así que cuando creé la campaña de microfinanciación para la película, prometí que un 20% de lo recaudado estaría destinado a ayudar a la gente en la isla de Manus y en Nauru, así como en forma de donaciones a una serie de organizaciones que ayudaban a quienes emigrasen a Australia.
Manus Island | 99.media
  • ¿Sigue en contacto con los personajes de la cinta?
    En tal caso, ¿cómo se encuentran?
 

Sí. Durante cinco años no hubo cambios en su situación, pero a finales de 2019 empezaron a suceder cosas de manera repentina. El primer hombre en la cinta, Behrouz Bouchani, publicó un libro titulado Sin más amigos que las montañas, e hizo una película, Chauka, Please Tell Us the Time (Chauka, por favor, dinos la hora), y ambas obras han sido muy bien recibidas. Estuvo detenido en Manus hasta octubre de 2019, cuando consiguió llegar a Nueva Zelanda. Según tengo entendido, su situación actual pende de un hilo.

El segundo hombre, a quien llamamos Omar porque quería mantener su anonimato, fue reubicado en América recientemente gracias a un acuerdo al que llegaron Malcolm Turnbull y Obama.

  • ¿Un comentario sobre 99 y el subtitulado multilingüe de su cinta?
 
De pronto la película cobró relevancia internacional, sobre todo en Europa por la crisis migratoria. Sin 99 la cinta no habría llegado a una audiencia tan amplia y diversa, a través de la prensa internacional, los festivales de cine y el internet. Ese es el objetivo de cualquier película, y como tal, la ayuda de 99 fue inestimable.