Un cubículo de cuatro metros cuadrados, television y ordenador incluidos. Esta es la propuesta de los cibercafés japoneses abiertos las 24 horas del día.

El cliente habitual suele quedarse una o dos horas.
Pero otros miles se pasan la vida dentro.

En Tokyo, el Manboo tiene clientes fijos: Hitomi y Masata.
Se sienten como en casa y duermen a ras de suelo.

Realización: Jérôme Plan
Intérpretación: Akane Saiki
Adaptación: Escarlata Sánchez, Lena Roche, Nuno Prudêncio, Diego Giuliani, Adrian Lancashire, Laura Servera Llinás
Mezcla: Olivier Roche

Entrevista

Jérôme Plan | 99.media

Jérôme Plan
Director

“Viven en el corazón de un frenético Tokio
y, al mismo tiempo, están aislados
y atados de pies y manos
por una enorme inestabilidad
financiera y emocional”
  • Cuéntanos un poco sobre ti.


Soy periodista, realizador y cámara. Crecí en Costa de Marfil, Guyana y Gabón.
He trabajado como reportero en Francia y como corresponsal en China, Sudáfrica e Israel y ahora soy el director de 99.


Lost in Manboo es el primer documental que se estrena en nuestra plataforma online. Ha sido un hito para nuestro equipo, ya que nos ha servido para perfilar el proceso de subtitulado multilingüe.

Lost in Manboo | 99.media
  • ¿Cómo surgió la idea para este documental?


Tenía pensado presentar un proyecto para el Prix Robert Guillain, un premio subvencionado que permite a los periodistas franceses pasar un tiempo en Japón como reporteros. Con eso en mente, empecé a empaparme sobre la cultura y la historia del país cuando, en un reportaje de Le Monde, me topé con el concepto de los manga-cafés y el hecho de que la gente vive en ellos.

Indagué en el tema y empecé a escribir mi sinopsis con la ayuda de Akane Saiki, una traductora de japonés increíble. Juntos, trajimos a casa el Prix Robert Guillan.

  • ¿Cómo fue el rodaje en Tokio?


Por desgracia, me era económicamente imposible quedarme en Tokio durante más de diez días. Para ajustarnos al presupuesto teníamos que filmar dos reportajes para un canal de televisión francés y producir el documental.

Al llegar a Tokio me encontré con Akane y empezamos a buscar gente para la película. Hay varios Manboo Cafés, así que fuimos de uno a otro hasta dar con personas dispuestas a abrirnos sus cubículos y concedernos una entrevista.

Por suerte, tras unos días conocimos a Masata y a Hitomi y, entonces, pudimos comenzar el rodaje.

Lost in Manboo | Tokyo | Japan | Cybercafé
  • Los cubículos son muy pequeños. ¿Cómo os las arreglasteis para meter dentro cámara, trípode, micrófonos, etcétera?


Filmamos algunas tomas con una GoPro que conseguí colocar en la pared. La controlaba desde el pasillo a través del móvil, por lo que yo estaba fuera de escena.

En las entrevistas fue más complicado: el entrevistado, Akane y yo estábamos apretujados en un espacio de unos tres o cuatro metros cuadrados, pero como ya sabía de antemano cómo iba a ser el rodaje, llevé los objetivos adecuados para las necesidades de este trabajo.

  • La versión de Tokio que nos ofreces es nocturna, sin música y, a menudo, inundada de tristeza. Háblanos sobre tu visión desde el punto de vista estilístico.
     

Mi objetivo era jugar con el contraste entre lo que hay fuera y lo que hay dentro. Los Manboo Cafés son muy tranquilos, incluso silenciosos. Las paredes de los cubículos son delgadas y no hay techos. Lo único que se oye es el zumbido del aire acondicionado, el chirrido de las puertas correderas, los ronquidos o estornudos de los vecinos…


Por supuesto, afuera, en las calles de Tokio, el mundo es todo ruido y bullicio. Olivier Roche, el técnico de sonido, me ayudó mucho a trazar una clara línea divisoria entre ambas realidades.

 

Dado este contraste, no creí que fuera necesario dar énfasis con la música. Durante el montaje, también me di cuenta de que el material rodado de noche había captado una atmósfera apacible, lo cual me llevó a utilizar exclusivamente material nocturno.

Lost in Manboo | 99.media
  • ¿Por qué has querido hacer este documental? 


Aunque no soy un experto en cultura japonesa, quería poner de relieve un fenómeno marginal que pone de manifiesto las crecientes desigualdades en el país.

Estos jóvenes trabajadores utilizan los Manboos como un hogar que exige pocos compromisos y cuesta entre diez y quince euros la noche. La otra cara de esta libertad es la falta de residencia oficial: viven al margen de la sociedad y de las autoridades.. 


Viven en el corazón de un frenético Tokio y, al mismo tiempo, están aislados y atados de pies y manos por una enorme inestabilidad financiera y emocional.

  • ¿Sabes qué ha sido de Masata y Hitomi? 


Me preguntan mucho por ellos, sobre todo por Hitomi. Lamentablemente, no he sabido nada más.

Nuestros caminos se cruzaron brevemente. Apenas pasamos diez minutos juntos para filmar y grabar sus entrevistas. No hubo tiempo de darnos nuestros contactos.

Espero que sean felices, de todo corazón.

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  • ¿Algún comentario sobre 99 y la adaptación multilingüe de tu documental? 


Tengo que dar las gracias a Escarlata, Lena, Diego, Adrián y Nuno, que con su subtitulado multilingüe han hecho posible compartir esta película con un público internacional.


A través de 99 me he enterado de que la comunidad japonesa de Brasil se estuvo compartiendo mi documental con subtítulos en portugués.


Con equipos profesionales menos costosos, equipos pequeños, autoformación y la posibilidad de trabajar a gran velocidad, hacer películas se ha convertido en algo “fácil”. Lo difícil sigue siendo dar visibilidad a tu trabajo. El 60% del material que hay en internet está en inglés, pero solo el 5% de las personas tienen el inglés como lengua materna. Por eso, el subtitulado desempeña un papel fundamental a la hora de sacar a la luz grandes películas, que transmiten mensajes universales.


En eso consiste el 99, porque, al fin y al cabo, el 99% de nuestro ADN es igual al de los demás.